Ana Martín

Soy Matrona del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles. Aparte del Título de Enfermera Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona), soy Licencia en Antropología Social y Cultural por la Universidad Complutense de Madrid donde también he realizado los Máster Oficiales de Postgrado "Investigación y Cuidados" de la Facultad de Enfermería, y "Mujer y Salud" de la Facultad de Psicología. Actualmente me encuentro desarrollando mi Doctorado sobre "Ansiedad y Maternidad".

may 302016
 

Tres años han pasado, y aun no he podido ordenarlo. No he podido escribirlo, porque no sabía por dónde empezar. Cuando un recuerdo aun es tan doloroso que produce lagrimas, no está preparado para ser ordenado. Pero lo voy a intentar, creo que me lo debo a mi misma, se lo debo a esa madre y también a nuestro bebé.

Ayer tuve una conversación con una amiga, de esas que inspiran, y tal vez pueda empezar por ahí. Me hablo de lo importante que fue para ella El Abrazo, un abrazo que llega a una madre en un momento durísimo de su vida, porque acaba de perder a su bebé, y tú has estado presente, le has acompañado, y ese bebé también te deja a ti, sola, perdida, confundida, hundida. Todo lo que crees como profesional se desbarata, se desmonta, porque la vida está acompañada por la muerte, y eso se olvida, no está presente, necesitamos olvidar eso para seguir trabajando, pero a veces aparece de repente, cruel, injusta, inexplicable.

Empezaré mi relato por mi abrazo, el abrazo que pude dar a esa mamá en un momento que lo ha perdido todo, un abrazo desde lo más profundo de mi alma, con todo mi corazón y mi sentimiento, un abrazo que da algo de sentido a un suceso sin sentido, sin explicación a la lógica, no responde a causa, sin sentido humano.

Un abrazo que ahora valoro como un regalo, de ella hacia mí, por permitirme ofrecerlo, mío hacia ella, por haber tenido el valor para hacerlo.

Un abrazo que me ha ayudado a continuar estos tres años. A volver a creer en la vida, en mí trabajo, en el proceso de nacer. Que me ha hecho crecer como profesional, que me ha hecho saber cómo poder ayudar a compañeras y madres cuando pasan por tragedias similares. Porque esos bebés dejan a sus padres, pero también dejan a sus matronas.

Sé que tú también has continuado hacia delante, has vuelto a ser mamá, con ilusión y valentía. Igual que yo he continuado acompañando como matrona a mujeres con tanto optimismo y confianza en la vida como lo tenias tú.

Ojalá que nuestro abrazo haya podido ser para ti un regalo como lo fue para mí, un regalo que te haya permitido hacerte más fuerte. Que te haya permitido volver a creer en ti, igual que lo hizo conmigo. En un momento que se desmonta todo y solo algo así puede ordenar un sin sentido. Costó, costó mucho, pero la resiliencia aparece de repente en las personas como una flor en primavera, después de la dura nevada de invierno. Porque los bebés dejan a sus padres, pero también dejan a sus matronas.

Desde el cielo, pequeño Enzo, yo también te pienso.

abr 192016
 

Mamá no sé que me ha pasado, pero de repente estaba tan contenta en tus brazos y he dejado de respirar. Mis manos se han dejado de mover y he notado como mi corazón ya no latía.

Mamá no sé que me ha pasado, pero no respondía cuando me estabas llamando, no te podía contestar. Luego todo ha sido muy rápido.

Muchas personas vestidas con uniforme raro han venido a por mí, me han puesto en una cuna extraña con muchos cables, todo pitaba, yo seguía quieta. Ellas con cara muy seria.

Mamá no sé que me ha pasado, pero mi corazón ya no funcionaba, mis pulmones no tenían aire y no podía oír nada.

De repente ha llegado ella, vestida de blanco, como un ángel. Sí mamá, la persona que me ha salvado la vida. Ella estaba llena de valor. Ha actuado muy rápido, sin dudar. Me ha puesto un tubo para que volviese a respirar, y he notado como mi corazón volvía a funcionar. Mis mejillas volvían a ser rojitas, y podía notar otra vez mis deditos.

Mamá no sé si te acordaras, pero la chica que me ha salvado era ella, la niña con la que te metías continuamente en el colegio. Un día y otro, haciendo sus días muy difíciles y a veces dolorosos. Caprichoso el destino cuando dicen que las cosas no ocurren por casualidad… Y ahora ella ha salvado mi vida. Ha sido tan valiente, tan buena profesional, que me ha regalado la oportunidad de la vida.

Mamá, esa chica de la que te reías de niña, la empollona, la gafotas… esa, hoy ha salvado mi pequeña vida.

abr 162016
 

Cuando atiendes el nacimiento de alguna persona querida, tu capacidad de decisión, objetividad y toma de decisiones, están condicionadas por el sentimiento. A veces este sentimiento no es beneficioso, porque te hace ver las cosas con poca claridad, precipitarte en ocasiones o tomar decisiones que en condiciones objetivas no tomarías.

Para esto están los compañeros de viaje, tan importantes e imprescindibles en esta situación que con su presencia, hacen que crezcas, te sientas seguro y confiado. Te dan la mano, te arropan o hacen que pares.

Un abrazo en un momento determinado, una llamada o un wassap, un…te preparo un café?…una sugerencia: estaría bien que la mirases, o simplemente un…animo Ana que esto va muy bien. Es fundamental para levantarte otra vez y continuar andando. Para seguir confiando en que todo irá bien, como hay que confiar siempre en todos los partos.

En un nacimiento de alguien querido, la responsabilidad y la incertidumbre te acompañan desde el minuto cero. Una mochila tan pesada que es más fácil de llevar cuando te ayudan buenos compañeros de viaje.

La obstetricia es impredecible, y una situación que va perfectamente puede torcerse de repente en cualquier momento. Eso lo sabemos todos los que nos dedicamos a esto, como sabemos que no entiende de conocimientos, posiciones, ni profesiones…sólo del destino que le toca a cada mujer. Por eso la mochila de la responsabilidad a veces se torna muy pesada, como si de piedras estuviese cargada, empujándola sin saber lo que te espera a la vuelta.

Desde aquí quería dar las gracias a mis compañeras del viaje de hoy: volver mi cabeza y saber que ahí os tenía, que ibais a pelear por su parto tanto o más que yo, que sólo bastaba con que os mirase para pediros ayuda o un relevo. Me ha hecho grande, fuerte y valiente. Mi mochila más ligera, compartida y fácil de llevar. Para poder llegar a tiempo, segura y contenta a mi estación.

Gracias por compartir vuestro billete de viaje conmigo.

abr 122016
 

De mis 7 años como matrona, 4 han pasado ya desde que empecé a trabajar en el Servicio Madrileño de Salud, antes había conocido otras comunidades autónomas. Haciendo un poco de reflexión en estos años puedo concluir: que las madrileñas son mujeres muy afortunadas.

En Madrid se concentran tanta oferta de hospitales, clínicas, y todo tipo de opciones para el parto, que la competencia es espectacular. Esto hace que la calidad sea estupenda y las ganas de mejorar y crecer para adaptarse a los cambios que exige la sociedad sean bastante rápidos.

A veces esta competencia es tal, que se manifiesta expresamente en los profesionales. Pareciendo, cuando hablan de su propio hospital, como si de sus hijos se tratara…las cuestiones de ego…eso sí que me aburre.

Creo que lo importante no es competir para ver quien se vuelve más popular, sino mejorar poco a poco en la calidad de la asistencia al parto. Adaptarnos un poquito mejor a lo que nos pide la sociedad y tener capacidad de autocritica para aprender de los hospitales de al lado nuestro, coger lo bueno que tienen y dejar lo malo.

En Madrid confluyen muchos modelos, a gusto del consumidor: desde los macro hospitales, con medios tecnológicos y humanos impresionantes, pero a la contra, con poca capacidad para el cambio en los protocolos, a veces realmente obsoletos.

Hospitales más pequeños, familiares y con menos tecnología, pero muy concienciados en las nuevas recomendaciones para la atención al parto. Adaptándose mejor al cambio que nos está pidiendo la sociedad, aunque algunos compañeros de profesión aun lo llamen “experimentos”.

Clínicas privadas, que ofrecen todo el confort de un trato exclusivamente individualizado, donde una de las ventajas mayores es que conoces de antemano a los profesionales que te van a atender, por lo que se puede crear más fácilmente la relación de confianza tan importante en un parto. Entre sus desventajas y sus retos futuros, el gran elevado número de cesáreas que tienen respecto sus compañeros públicos.

Y por último, otras opciones como puedan ser el parto domiciliario. Modalidad minoritaria pero en aumento, donde en Madrid cuenta con una amplia oferta de profesionales.
A parte de la competencia entre opciones para el parto, que hace que se genere una gran variedad y oferta para todos los gustos, otro de los aspectos que considero muy positivo del la atención del parto madrileña, es la trasparencia. Cosa que carecen otras comunidades. Trasparencia en los datos, en sus resultados materno fetales gracias a las publicaciones de anuales del Observatorio Madrileño de Salud.

Y también, trasparencia a través de los foros en internet, donde las usuarias opinan, a veces en positivo otras en negativo, sobre la atención en un hospital.

Por último os dejo mi recomendación, es imposible contestar la pregunta ¿Dónde parirías en Madrid?…pregunta que me hacen muy frecuentemente…y que para mí, es imposible de contestar. Por lo que siempre digo lo mismo: decidas lo que decidas, tienes que tener la sensación de que estás en el sitio adecuado. Pensar…”me gusta la relación que tengo con mi hospital, con sus profesionales…me siento escuchada y por lo tanto confió en ellos”.

La confianza en la institución o la modalidad de parto que hayas elegido a priori, es el punto de partida principal para que se genere una actitud positiva en la mujer, una relación de confianza en las personas que van a estar implicadas ese día. Siendo el principal punto de partida para que el parto vaya bien.

nov 282015
 

Si pudiera mandarte una rosa te escribiría en mi nota que tres cualidades tienen las mejores obstetras: talento; sensibilidad y pasión por su trabajo. Posiblemente la última, es la más difícil de encontrar, pero también la más importante, porque es la que lleva directamente a desarrollar las otras dos. Todas las tienes.

Si pudiera mandarte una rosa te pondría en mi nota, que tu talento es tan grande que se convierte en delicado, cuidado, profesional, detallista y argumentado. Nunca las cosas las realizas sin motivo, sino que tus acciones están basadas siempre en razonamientos sensatos y meditados. Pensando en todas las opciones y tomando decisiones a veces difíciles, incluso arriesgadas, pero siempre medidas. Eso es lo que hace grande tu talento.

Si pudiera mandarte una rosa, te diría que tu sensibilidad es tan especial, que la manera de tratar a tus compañeras, es la misma que ofreces todos los días a las madres. Porque tú también eres madre y sabes lo importante que es que te permitan una oportunidad.
Luchar para que esa oportunidad se produzca, aunque a veces se arriesgue mucho. Tu arriesgues mucho por otras, tanto, que pensarlo días después te abrume.

Pero eso es lo que hace una buena obstetra. Ofrecer una oportunidad real cuando todo está en contra y los acontecimientos son claramente adversos. Y ahí está, como el mago que realiza un turco, que sencillo parece, pero en realidad es tan complejo que detrás hay años de trabajo y estudio.

La oportunidad la creas. Sí, la creas tú, porque es en ese momento que ya está todo perdido, y como de magia se tratara, ofreces esa oportunidad real. De una forma totalmente altruista y con excepcional valor, ofreces una oportunidad a una madre que se lo merece, porque está luchando con toda el alma por su parto, de la misma manera que lo estás haciendo tú.

Si pudiera mandarte una rosa te diría en mi nota que haces crecer tanto a los que te rodean con tu talento y profesionalidad, con tu respeto hacia la obstetricia. Que tu dedicación diaria sólo puede ser modelo y referencia. Agradecida de poder compartir los días contigo.

Si pudiera mandarte una rosa te diría que la obstetricia es caprichosa. Ante una misma situación hay muchas consecuencias posibles, circunstanciales e impredecibles. Pero estamos ahí, confiando, como lo hacen las mujeres todos os días, poniendo todo nuestro corazón para que el resultado sea el más favorable posible. Y eso es lo nos hace ser fieles a nuestro trabajo.

Y créeme, la rosa que te mandaría es ante todo auténtica, sensible, humilde, con enorme corazón y templanza, inteligente, con destreza y sabiduría. Una rosa bonita, fresca y realmente única.

nov 182015
 

¿Qué dirías tú si te ofreciesen liderar el mejor equipo de matronas de Madrid? Sin lugar a dudas la respuesta sería un sí. Un sí por un proyecto ilusionante, motivador. Tal vez el más importante de tu vida.

Delante, un grupo de personas entregadas a su trabajo, que lo aman por encima de todo. Que disfrutan haciendo lo que hacen, y que lo hacen de una forma tan delicada y cuidada que se convierten en referente para la vida de miles de mujeres.

¿Qué dirías tú si te ofreciesen liderar el mejor equipo de matronas de Madrid? Efectivamente tu sí estaría cargado de responsabilidad. Porque igual de grande es la responsabilidad que tendrías, que la dedicación que ellas te van a exigir. El mismo nivel de exigencia que ponen ellas en cada momento y en cada día de su trabajo.

¿Qué dirías tú si te ofreciesen liderar el mejor equipo de matronas de Madrid? Sin duda dirías sí. Un sí extenuante, días largos y noches cortas. Donde tu única misión es sacar lo mejor que tienen cada una de ellas, compleja misión.

¿Qué dirías tú si te ofreciesen liderar el mejor equipo de matronas de Madrid? Sin duda no podrías decir nada más que sí. Aunque tú sí estuviese cargado de soledad, dudas y a veces temor.

Un gran equipo es el que todos los miembros aportan algo tan valioso que hacen grande al todo. Donde te sientes arropado, como en tu casa, tu familia. Respetado y tomado en cuenta. Donde también hay que ser tolerante y paciente, a veces dando un paso atrás para poder dar un paso firme hacia delante.

Desde aquí mi pequeño homenaje a las personas que están detrás del sí.
De mi sí, ilusionante, responsable, ambicioso, solitario, orgulloso, mi sí respetuoso.

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