abr 232015
 

Desde mi punto de vista, si la fortaleza humana que mejor define un parto es la resiliencia, fortaleza que todas las mujeres tenemos, de la que ya hemos hablado con anterioridad y seguiremos hablando en muchas ocasiones por lo apasionante del tema.

La asertividad constituye para mí, la característica principal que debemos potenciar las matronas a la hora de trabajar en equipo de una forma efectiva. Nuestra asignatura pendiente en el hospital.

El trabajo en el entorno de un hospital es a veces complejo. No sólo por nuestra tarea principal como matronas: ayudar y acompañar a la mujer para que tenga el mejor parto posible tanto desde el punto de vista físico y emocional dentro de las posibilidades que nos ofrece la situación y el contexto propio de cada una de ellas y sus bebés. Sino por la ardua tarea que supone realizar un buen trabajo en equipo dentro de la institución hospitalaria. En determinados momentos jerárquica, estática, con protocolos rígidos basados a veces más en la costumbre que en la evidencia.

En un paritorio, se encuentran trabajando muchas personas a la vez: auxiliares, ginecólogas, anestesistas, matronas y celadores. Cada una de ellas con valores, opiniones y puntos de vista particulares. Aunque el interés deba ser común, la manera de expresarnos y comunicarnos es exclusiva para cada uno. Por tanto, la asertividad es fundamental a la hora de poder realizar un buen trabajo en equipo y poder defender de una manera efectiva los derechos de las mujeres en el parto.

¿Cuántas veces las matronas nos hemos quedado con ganas de decir que no estábamos de acuerdo con algo o con alguna intervención realizada hacia la mujer durante su parto? ¿Cuántas veces nos hemos quedado con ganas de invitar a que saliesen personas de un paritorio porque se vulneraba la privacidad del parto? ¿De pedir silencio a las personas en ese momento presentes que se encontraban hablando de otras cuestiones que nada tenían que ver con la asistencia? Silencio porque está naciendo un bebé.

Por tanto desde mi punto de vista, la asertividad constituye nuestra asignatura pendiente, no solo para las matronas, sino para todas las mujeres de está generación. Nuestra trayectoria cultural como “seres para otros” no nos ha permitido a las mujeres poder desarrollar esta fortaleza humana de una manera completa.

La asertividad significa la capacidad de expresar lo que uno piensa o siente, sin menospreciar lo que otros piensan o sienten. Por lo tanto implica la habilidad de proteger nuestros derechos y opiniones así como respetar los derechos y opiniones de los demás. Requiere saber escuchar y responder a las necesidades de otros sin comprometer nuestros propios principios.

Ser asertivo no supone controlar o dominar a los demás, significa ser capaz de decir claramente lo que sentimos o deseamos a la vez que respetamos el punto de vista de los demás. Las personas asertivas no tratan de superar a nadie, ni ser independientes del equipo, sino que tratan de ser interdependientes.

La asertividad implica el respeto y confianza hacia una misma y los demás. Implica ser realistas. Implica ser valientes para saber decir en determinados momentos NO. Implica reconocer nuestros errores y reforzar nuestros logros. Así como motivar los logros de nuestros compañeros.

Y lo que es más importante, la asertividad implica ser agradecidas hacia nosotras mismas y hacia los demás. Agradecimiento…que fortaleza más bonita y a la vez complicada.