mar 172015
 

Una buena amiga me dijo hace unas semanas: “Qué acompañada estás cuando inicias la lactancia, y qué soledad tan grande cuando la dejas”. Gracias por esta frase tan inspiradora Tailuna.

Así es mamás, la soledad del destete es un hecho. Porque da lo mismo en qué momento se produzca, ya sea por decisión propia o circunstancias ajenas, el destete es muy duro porque es un duelo, una separación. Y nuestra cabeza tiene que procesarlo, con tiempo, con calma, y con aceptación. Sin juzgarnos.

Hay muchos motivos por los que una madre decide destetar con una lactancia instaurada. Muchos de ellos en contra de su deseo interno. Porque la mayoría de causas del destete de una buena lactancia son causas impuestas cultural y socialmente a las mujeres.

La incorporación al trabajo inminente; la incapacidad de conciliación laboral: la falta de espacios en las empresas para la extracción de leche o la imposibilidad de tiempo durante la jornada laboral para usar el sacaleches y vaciar el pecho correctamente; La falta de descanso diario (entre el colecho y la lactancia nocturna) para seguir el ritmo del trabajo semanal; un nuevo embarazo, o el deseo de ello cuando aún no ha bajado la regla; juicios de valor de los demás por una lactancia prolongada; o juicios de valor por tus compañeros/as de tu departamento…se me ocurren más de mil ejemplos.

La lactancia no es sólo alimento, es placer, es vínculo profundo, es amor puro, son miradas, son caricias, son momentos, es juego, es comunicación y conexión total. La lactancia es una de las cosas más maravillosas que existe en la vida. La lactancia es estar viva.

Por lo que el destete es romper con todo eso, es un duelo, una despedida. Y las despedidas siempre son muy duras, independientemente en qué circunstancias se producen. Decir adiós es doloroso siempre.

Este fin de semana vino una madre al hospital con una ingurgitación mamaria después de haber decidido suprimir una lactancia exclusiva de cuatro meses por la incorporación inminente a su trabajo y la imposibilidad de conciliar el sacaleches con su jornada laboral. Esa decisión había sido muy costosa para ella porque realmente era tomada en contra de su voluntad. Efectivamente, esa mamá tenía un problema físico que solucionar: su ingurgitación. Pero también tenía que resolver su duelo, y para eso se necesita compañía, comprensión y posibilidad de expresar sus sentimientos.

La figura de la consultora de lactancia me parece clave en esto, ya os hablé de ella anteriormente:¿Qué es una consultora de lactancia IBCLC?. No solo para solucionar problemas de inicio de lactancia, sino para el tratamiento psicológico y físico del destete.

Las madres necesitamos aceptar nuestro destete. Poder llorar si lo necesitamos, poder hablar si esto nos hace sentir mejor, no juzgarnos ni permitir ser juzgadas, respetar nuestros tiempos y respetar las reacciones y los tiempos de nuestro bebé. Que ante la nueva situación también se expresa diciéndonos que no le gusta. Respetar y aceptar su enfado.

Las madres necesitamos poder buscar ayuda,comunicar, aceptarnos y aceptar, en definitiva, elaborar el duelo de nuestro duelo del destete.
Nota-1550-la_lactancia_materna_ayuda_a_evitar_las_enfermedades_virales_en_los_ninos