jun 012012
 

Si el embarazo transcurre dentro de la normalidad y no existe ninguna contraindicación para ello, las relaciones sexuales con la pareja durante la gestación no sólo están permitidas sino que son altamente recomendables.

¿Por qué os comento esto? Ya hemos hablado de la distorsión de la imagen corporal que se produce en la mujer durante el embarazo, también de las percepciones psicológicas que experimenta la pareja, todo esto puede hacer que la relación entre ambos sufra cambios y a veces distanciamiento, por lo que la sexualidad es uno de los aspectos que se tienen que cuidar durante el embarazo.

Puede ser frecuente un pequeño sangrado (spoting) después de las relaciones coitales. Esto se produce porque el cuello del útero está más vascularizado en el embarazo y con el contacto puede sangrar. Muchas chicas comentan: “me fui a limpiar con papel higiénico y me di cuenta que estaba un poco manchado de sangre…entonces me asusté muchísimo”.

Este sangrado suele producir mucha culpabilidad en la mujer, ya que lo relaciona con aborto, y muchas veces no quieren retomar las relaciones coitales en todo el tiempo que queda de embarazo. Debo deciros que esto es un miedo que carece de fundamento, y debe ser explicado:

Es cierto que ante un sangrado en cantidad a una regla, hay que acudir a urgencias para comprobar que el bebé esté bien, puede ser una amenaza de aborto y se suele indicar reposo, el ginecólogo suele recomendar que las relaciones coitales se retomen cuando ceda este sangrado.

Pero el pequeño spoting que se puede producir después de una relación sexual no está relacionado con el aborto. Y muchísimo menos hay que pensar que un aborto se ha producido por el coito y por tanto es culpa de la pareja, ya que esto no tiene ningún fundamento científico. La mayoría de los abortos en el primer trimestre se producen por malformaciones genéticas del embrión.

La sexualidad es una necesidad que se traduce en la búsqueda de afecto, contacto, placer e intimidad. Influye en nuestra percepción, en las relaciones y en nuestra salud. Por lo que desde aquí os recomiendo que la cuidéis durante el embarazo.

La sexualidad forma parte de la personalidad del individuo, se inicia con el nacimiento y finaliza con la muerte, manifestándose de forma diferente en cada momento de la vida. Somos  seres sexuados, nuestro comportamiento, la percepción que tenemos de nosotros mismos, la autoestima y nuestros valores condicionarán la forma de expresarnos a nivel personal y de género.

Por otro lado tenemos que comentar que la sexualidad no se reduce solo al plano genital, sino que hay que trabajar en la pareja el erotismo, las caricias, el contacto, etc. Manso Martínez habla de sensaciones “globales y genitales”, estás no pertenecen a un sexo determinado aunque normalmente aparezcan divididas en la cultura occidental: el erotismo femenino se caracteriza por un gran desarrollo de la globalidad, mientras que el masculino se centra en aspectos como la genitalidad. El estereotipo cultural más extendido refuerza la idea que la sexualidad es únicamente para los jóvenes, constituyendo la fertilidad sinónimo de atractivo físico. En consecuencia, las mujeres cuya valoración de la sexualidad ha dependido principalmente de su atractivo físico podrán sentir durante la gestación un deterioro de su condición femenina por los cambios producidos en su cuerpo. Esto repercutirá en el plano emocional, afectando en la respuesta y percepción sexual.

La evitación del sexo, la insatisfacción sexual y la dispareunia (dolor en las relaciones) son los principales problemas que refieren las embarazas en las consultas sanitarias. Por ello, es necesario establecer comportamientos adaptativos basados en la comunicación con la pareja. Y que la pareja  tenga claro que ante un proceso normal de embarazo trabajar y fomentar  la sexualidad es altamente recomendado.