sep 242017
 

A veces los partos no van como nos gustaría, a veces, lo que tenemos delante tanto los profesionales como las mujeres no es la mejor situación clínica para nosotros, o bien porque el parto se ha vuelto muy complicado y no va todo lo bien que debería, o bien porque la incertidumbre del desenlace nos hace ponernos delante de un precipicio demasiado alto y abrumador para nosotros.

Supongo que en esos momentos las mujeres nos encontramos en un cruce de caminos, el más sencillo, tirar la toalla y rendirse, desde la culpa o la queja, desde el reproche o la compasión. Sin embargo, el segundo, el más tortuoso y difícil es la elección de hacerse fuerte ante la adversidad, crecer y crecer, convertirse en una versión desconocida y absolutamente mejorada de uno mismo.

Y es curioso, porque si la mujer opta por el segundo camino, a medida que avanza el parto y crece y crece, los profesionales crecemos también con ella, porque ¿quiénes somos nosotros para tirar la toalla si ella no la ha tirado? ¿Quiénes somos nosotros para compadecernos de la situación que tenemos delante, si ella no se hace en ningún momento pequeña?, ya que si ella mantiene una entereza propia admirable, con la misma entereza nos tenemos que comportar las personas que le acompañamos. Esa es nuestra gran responsabilidad, no claudicar y seguir creyendo.

Siempre pienso que las cosas pasan por algo, aunque la gran mayoría de las veces no tenemos ni idea del por qué ocurren, lo que si se hoy, es que yo tenía que estar ahí, y aprender lo que he aprendido contigo. Cuando la adversidad es mayor, más grande te puedes hacer. Más puedes crecer y entonces los demás también crecen contigo.

El camino que he elegido a partir de ahora en mi encrucijada no es el sencillo y llano, es el camino que está cargado de piedras y lleno de adversidad, pero también creo como he aprendido hoy, que me hará convertirme en una versión mejorada de mi misma.

Gracias por el aprendizaje Belén.