mar 262015
 

Es cada vez mayor el número de mujeres que llegan al paritorio y nos comentan a las matronas el deseo de tener un parto sin analgesia epidural.

A continuación os muestro los datos sobre el uso de analgesia farmacológica en el parto durante el año 2014 en nuestro hospital HRJC.
analgesia en el parto
El uso de la analgesia epidural aun sigue siendo generalizado (72% frente al 28%). Pero es cierto que cada vez más, las madres están solicitando partos sin epidural e intentando otras alternativas. En esto, las matronas tenemos un importante papel y responsabilidad, ya que debemos ofrecer a las mujeres todos los métodos a nuestro alcance para poder sobrellevar el dolor del parto.

Hemos hablado anteriormente que el dolor del parto es intermitente, es decir, existe una alternancia con las contracciones entre dolor y ausencia de dolor. Esta intermitencia hace que sea posible sobrellevarlo y afrontarlo.

Es cierto que la tolerancia al dolor será diferente en cada mujer, según aspectos físicos, psicológicos, contextuales, culturales y sociales.

Pero lo que siempre se cumple, es que para poder sobrellevar el dolor del parto es necesario dejar de pensar y planificar…tarea que culturalmente es muy propia de las mujeres.

No rendirnos a la incertidumbre del tiempo o la evolución. Ideas sobre cuánto va a tardar o cómo evolucionará mi parto, son preguntas sin respuesta, que nos impiden bloquear las circunstancias externas y el pensamiento racional.

Confiar; permitir que nuestra parte animal e instintiva salga; quitarnos la responsabilidad cultural de “seres para otros”, propio de las mujeres. Hará que podamos afrontar nuestro dolor.

Está demostrado que la percepción del dolor mejora si el entorno inspira confianza, y es aquí donde las matronas tenemos una gran responsabilidad y un papel importantísimo.

Opino entonces, que es fundamental que las matronas seamos conscientes de esta necesidad y por eso quería reflexionar sobre ello. El poder ofrecer a la mujer:

• Intimidad, para permitir que afloré su instinto.
• Seguridad, control obstétrico e información sobre la evolución del proceso de parto.
• Acompañamiento. Sin juicios de valor culturales. Permitirle gritar y expresarse.
• Movimiento. Fundamental para que el cuerpo adopte sus necesidades.
• Y por último, alternativas analgésicas durante el proceso de parto: Agua caliente; masajes; uso de la voz (hablaremos de ello en el siguiente post); pelota de Pilates; etc.

Hará que la madre se sienta con la suficiente confianza en ella misma y en su cuerpo como para poder afrontar su dolor, y así, dejarse llevar por su instinto, aspecto crucial para afrontar su parto.

may 312012
 

El parto normal se define según la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) como: Trabajo de parto de una gestante sin factores de riesgo durante la gestación, que se inicia de forma espontánea entre la 37-42 semanas y que tras una evolución fisiológica de la dilatación y el parto, termina con el nacimiento de un recién nacido normal que se adapta de forma adecuada a la vida extrauterina. El alumbramiento y el puerperio inmediato deben, igualmente, evolucionar de forma fisiológica.

En Europa el parto normal es atendido por las matronas siguiendo las directrices de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que sitúa a las matronas como el profesional sanitario más idóneo para el cuidado y la atención tanto del embarazo como el parto normal.

De la misma manera La SEGO indica que el parto normal es el único tipo de parto susceptible de ser atendido como un parto no intervenido. Realizando, por tanto, el menor número posible de procedimientos activos, pero sin olvidar que como cualquier trabajo de parto, obliga a una vigilancia exhaustiva del estado materno y fetal.

Para que entendáis mejor el trabajo de parto, es necesario explicaros que este proceso se considera dividido en tres periodos que mantienen una continuidad clínica.

El primero es el periodo de Dilatación, trascurre desde el inicio de las contracciones uterinas que producen las modificaciones del cuello: borramiento, (ya hablamos de los que significa en entradas anteriores) hasta que el cérvix alcanza la dilatación completa.

Su duración habitual es de 12-14 horas para las mujeres que no han parido nunca y unas 8 horas en las mujeres que han tenido ya algún parto.

Es el periodo más largo del parto, y suele ser aquí donde se comienza con el uso de la analgesia farmacológica: como el oxido nitroso o la analgesia epidural, o no farmacológica, como la termoterapia.

El segundo periodo es el Expulsivo, comienza con la dilatación completa del cérvix y finaliza con la expulsión fetal.

Este periodo suele durar entre 2 y 3 horas, el tiempo puede depender de factores como la paridad (si la mujer ha parido más veces), si tiene la epidural puesta, su colaboración y motivación a la hora de realizar los pujos, etc.

En este periodo se produce el descenso fetal por la pelvis materna, el bebé deberá ir colocándose y flexionándose para adaptar sus diámetros corporales a los diámetros de la pelvis de su madre. Es en este periodo en el que la mujer siente una necesidad muy fuerte de empujar con cada contracción, con su pujo ayudará a que descienda el bebé y finalmente salga al exterior.

El periodo expulsivo, es un momento de gran vivencia psicológica, en el que la colaboración de la madre en los pujos y el apoyo que reciba de su pareja o la persona que le acompaña en el parto es fundamental.

Me atrevería a decir que el periodo expulsivo es el momento de mayor vivencia emocional que puede experimentar una mujer en su vida, es una mezcla de sentimientos muy fuertes que culminan con la salida de su bebé. Y ese momento, posiblemente es el más emocionante en la vida de un ser humano.

La principal hormona implicada en el parto es la Oxitocina, denominada por los griegos en la antigüedad La Hormona del Amor, y está hormona alcanzará las concentraciones más altas en sangre en el periodo expulsivo, esto contribuye a la vivencia emocional característica de esta fase del parto.

El último periodo se denomina Alumbramiento que puede durar hasta media hora. En el que se produce la atonía fisiológica del útero (su contracción) y la expulsión de la placenta.

Vemos por tanto, que el parto es un proceso largo y complejo tanto a nivel fisiológico como psicológico, pero parece razonable pensar que si el embarazo dura 9 meses en los que la mujer ha esperado pacientemente la llegada de su bebé, el parto ocupa un periodo corto en comparación con todo el tiempo de gestación.

La predisposición de la mujer hacia el parto, su colaboración, sus miedos y motivaciones y sobre todo su personalidad, se plasmarán en la vivencia que tenga de su propio parto.

Más adelante os contaré la explicación que realizan los autores de la importancia a nivel psicológico tanto del parto y como de las contracciones y el temido dolor .

Para terminar me quedo con una frase que me encanta de un antropólogo:

“La mujer pare igual que vive”.

Por eso  las matronas decimos que no hay dos partos iguales así como no hay dos mujeres iguales.